Pronóstico sísmico global. Calendario sísmico

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Las mareas, el motor de la tectonofísica

Las mareas, el motor en la mecánica litosférica



Introducción
Para la ciencia los terremotos son impredecibles.
Se cree conocer los procesos dinámicos que los generan, pero el momento en que ocurren se considera imposible de prever, porque parecen ser el resultado de manifestaciones no lineales de la corteza terrestre, y la evolución de los sistemas caóticos son imprevisibles, por su sensibilidad exponencial a los cambios en las condiciones iniciales.

Actualmente, la previsión sísmica queda acotada a un ámbito local y referido al pronóstico de réplicas de terremotos importantes, o bien para cálculos de recurrencia, consecuencia de la aplicación de observaciones y trabajos como los de Gutenberg, Richter, Omori o Bath.

Para la sismología, las fuerzas que provocan los terremotos se encierran exclusivamente dentro de la propia Tierra, y no encuentran patrones de cadencia matemática, se cree que suceden de forma aleatoria, sin ningún orden, ni estacionalidad.

Pero la mejor manera de demostrar que la evolución de un sistema considerado caótico deje de serlo es relacionarlo estadísticamente con un sistema cíclico, cuya dinámica afecte sustancialmente al primero, como puede ser en la Tierra el efecto de las mareas lunares y solares.
Las variaciones de marea son predecibles, por ser efectos derivados de las posiciones orbitales de la Luna y el Sol relativas a la Tierra, y de nuestra rotación. Las mareas oceánicas desplazan miles de millones de toneladas de agua de forma cíclica dos veces al día generando una poderosa dinámica sobre las placas, además las mareas sólidas también deforman la corteza terrestre.

No es una hipótesis nueva. Desde la antigüedad se ha asociado a la Luna, llena o nueva, con los terremotos, pero los medios técnicos disponibles en el pasado hacían imposible llegar a una conclusión definitiva.

Más recientemente, en los últimos 60 años, han sido muchas las investigaciones dirigidas a buscar la relación entre mareas y terremotos [1]. Todas han sido negativas, a excepción de alguna que después de un ingente trabajo, encontró escasa correlación, menos de un 1%, y solo para determinadas magnitudes a nivel local. Otras investigaciones encontraron la relación global solo para terremotos pequeños pero no para los grandes, otras para los terremotos grandes (muestra pequeña) pero no para los pequeños.

Creo que entre otras causas, el motivo de tan pocos resultados concluyentes pudo ser debido, por incongruente que parezca, a que estos estudios [1] eligieron el camino aparentemente más lógico. Porque al intentar buscar una relación clara entre las mareas con la sismicidad, lo hicieron dirigiendo su atención hacia el cuerpo celeste responsable de la mayor parte del efecto (70%) la Luna, "despreciando" al astro responsable del 30% restante, el Sol.
Lógicamente suponían que si hubiese una relación clara la encontrarían con el astro que provoca la mayor parte del efecto, sin reparar en que los ciclos lunares, y los períodos entre sicigias lunisolares, son demasiado cortos y el efecto de marea lunar en los terremotos, suele quedar frecuentemente enmascarado por la distribución natural del estrés de la corteza (reacomodación de la corteza terrestre, réplicas) provocado por terremotos que ocurrieron en una fase lunar anterior, o por "avisos" (precursores) de otros que ocurrirán en la fase siguiente, "contaminando" sustancialmente el resultado estadístico.

Para encontrar la relación de forma rotunda, es necesario recurrir a la opción "más ilógica", al Sol [2].
Pasa que los ciclos anuales de marea relativos a la gravedad del Sol (mareas entre perihelios) son mucho más largos que los ciclos lunares, y la sísmica relacionada con este ciclo de marea solar está exenta en gran medida de “enmascaramiento sísmico” (precursores y réplicas) por su duración. Seis meses alejándonos del Sol y otro seis meses acercándonos, es un ciclo suficientemente largo para compararlo de manera fiable y concluyente con la sismicidad.

Esta relación estacional inequívoca entre ciclos anuales de marea solar (de afelios a perihelios y viceversa) con la sismicidad, me ha servido de base para iniciar, y comprobar posteriormente, la evolución sísmica relacionada con ciclos de marea más cortos, como son los períodos entre sizigias lunisolares (quincenales), o mensuales, como los ciclos sísmicos relacionados con apogeos y perigeos lunares, así como con ciclos más cortos aún (diurnos y semidiurnos).

La consecuencia más aparentemente llamativa (ya que hablamos de relación entre mareas y terremotos) es que en la sismicidad se encuentran HORAS más probables para cada lugar (el valor predominante del ángulo horario del vértice de marea en el momento de los terremotos en cada área sismogénica) y que elimina un eventual carácter espurio (reiterando la relación observada en diferentes ciclos), considerando además las poderosas dimensiones de las fuerzas implicadas que apuntan a una relación causal.

Tras el resultado de este primer estudio [2] se deduce, al contrario de lo que se creía [3], la regularidad mareal impone una sismicidad estacional (una cíclica sísmica teóricamente previsible) modificando el paradigma de forma radical, ya que al disponer de un modelo que relaciona las variaciones orbitales con la sismicidad, sería posible en principio, pronosticar terremotos con éxito.
 
Este cambio de paradigma obliga a introducir en la “ecuación" nuevas fuerzas: las generadas por las propias mareas. Fuerzas aparentemente débiles para influir en la dinámica tectónica, pero que parecen ejercer una dinámica decisiva.

La búsqueda de la fuerza motriz en la tectónica de placas ha sido uno de las principales objetivos de la geofísica moderna. Nunca se ha comprendido en su totalidad su mecanismo, pero las mareas pueden establecerse como la base epistemológica de la tectónica de placas.
Ya hace más de un siglo el mismo Alfred Wegener sugirió como posible motor tectónico al "Polflucht" consecuencia de la fuerza centrífuga de la rotación terrestre, generando la deriva continental hacia el ecuador y el oeste [9] pero a Sir Harold Jeffreys no le resultó muy complicado demostrar el error, "refutando con un cálculo de energía” la teoría en su totalidad, y retrasando el reconocimiento del descubrimiento del sabio alemán.
Durante muchos años ha sido el efecto de “cinta trasportadora” el modelo predominante de la actual tectonofísica, pero en ese modelo también “chirrían los cálculos de energía”.

En tiempos recientes varios autores [9] han atribuido al efecto de marea la responsabilidad en la deriva hacia el oeste de la corteza en relación al manto. Describen el mecanismo como la combinación del efecto de arrastre marea generado por la rotación terrestre en una corteza flotante sobre un manto más o menos viscoso.

Los mecanismos que generan las fuerzas de marea en la corteza y todo el sistema de placas es diverso, y alguno de ellos mucho más determinante para la cinética y cinemática litosférica.

El modelo que propongo se basa en la acción del gradiente de latitud de la marea, y en consecuencia, en la física del rozamiento asimétrico interplaca.

La acción de la marea y la interacción entre diferentes tipos de mareas (sólidas y oceánicas) no solo desvela el instante más probable del “disparo sísmico” en las fallas próximas al límite de resistencia [4] sino que podría erigirse en el verdadero motor de las placas, a las que impelería y reorientaría en su evolución sobre el manto. Los gradientes de fricción interplaca, consecuencia del “gradiente de marea ecuador-polos”, generarían las inercias necesarias entre las mismas placas tectónicas, provocando los choques, tensiones y esfuerzos en el propio "mosaico de placas", impeliendo o frenando su velocidad y modificando su trayectoria.
Este gradiente impone momentos de torsión permanentes que condicionan la geometría de las placas y sus vectores de rotación.
Mirar la tectónica desde esta perspectiva convierte a la litosfera en un sistema acoplado a la mecánica celeste, donde la velocidad y orientación de las placas no dependen solo de la flotabilidad térmica interna, sino del trabajo mecánico realizado por el campo gravitatorio lunisolar.

La importancia dinámica de las mareas en la corteza de nuestro planeta es de tal magnitud que representaría el auténtico motor tectónico. Dinámica en la que parecen haber estado escondidas todo este tiempo las claves del pronóstico sísmico. Claves que destruyen el mito de su imposibilidad.

La metodología utilizada para comparar la tendencia sísmica terrestre con la tendencia de la fuerza de gravedad solar [2] fue la siguiente:

Elección de un catálogo sísmico global que incluya la totalidad de los terremotos ocurridos por encima de una magnitud (magnitud de completitud global) desde una fecha razonablemente lejana. En este caso fue el registro de ANSS (Advanced NationalSeismic System).

Se consideró la mínima magnitud de 4,5 como de completitud. El período sísmico elegido fue desde el 4 de enero de 1998 hasta el 3 de enero del 2014 (98741 terremotos)

Mediante hojas de cálculo del programa Excel de Microsoft, se listaron los eventos sísmicos por semestres desde perihelio a afelio (tendencia de la fuerza gravitatoria del sol descendente) y de afelio a perihelio (tendencia de la fuerza gravitatoria del sol ascendente).

La herramienta de línea de tendencia de los gráficos resultó muy útil.


Se trataba de comparar mediante la herramienta de línea de tendencia de los gráficos del programa Excel, si había coincidencia con el signo (+ o -) del valor de la ecuación de la tendencia cronológica de la serie de terremotos, como en el gráfico siguiente, en el que coincide la tendencia negativa de la fuerza de gravedad solar (período de perihelio a afelio) con la tendencia negativa de la ocurrencia de terremotos (disminución cronológica en la cantidad y/o magnitud de seísmos).

Resultando que el signo de la tendencia de sismicidad en cada uno de los períodos de seis meses analizados, es coincidente con el signo de la tendencia de la fuerza de gravedad solar en el 71,88 % de las veces.


 

El resultado estadístico reflejaba un resultado contrario al que instituciones y expertos estaban manifestando [3]. Podemos ver dos ejemplos de México y Perú, en que dos de sus más competentes instituciones científicas decían:

"no hay ninguna relación causal entre las épocas o temporadas del año y la ocurrencia de sismos." (Universidad Nacional de México)

"Finalmente, la ocurrencia de sismos no tiene relación con las estaciones del año, estas ideas son afirmaciones populares." (Instituto Geofísico del Perú)

Las siguientes dos imágenes son capturas de pantalla de sus páginas web [5].

Instituto Geofísico del Perú

Universidad Nacional de México

Resultaba tan sorprendente la conclusión (tan contraria a lo establecido) que repetí el trabajo, pero recurriendo esta vez a los datos suministrados por USGS (United States Geological Survey) ampliando el estudio a todos los terremotos de magnitud mayor o igual a 4, en un período superior: desde el día 1 de enero de 1976 hasta el 1 de enero de 2014 (centenares de miles de terremotos, concretamente 320494 seísmos).

El resultado estadístico era también concluyente confirmando en un porcentaje algo menor, pero alto (67,11%) la coincidencia de tendencia de gravedad solar con la tendencia sísmica (ejemplo del trabajo para el año 1991).

Cálculo de la posición y fuerza de los vectores (vértices de marea lunisolar) en el momento de cada terremoto

Con la gravedad lunar y lunisolar (sizigias y perigeos) ya había observado unos días antes cierta correlación. El método utilizado era tanto o más sencillo que el anterior [6], pero ahora el reto consistía en comprobarlo con más rigor.

Para ello necesitaba calcular la posición de los vértices de marea lunisolar en el momento de ocurrir cada terremoto, para comprobar si hay un patrón geográfico entre las coordenadas de los vértices de marea y las coordenadas de los epicentros, en el momento de ocurrir los terremotos, ya que si así fuera nos permitiría determinar las horas más probables para cualquier lugar. Además la existencia de un valor característico en la fuerza en el momento de su desencadenamiento significaría poder determinar los días más probables en que ocurren.

Para ello utilizo las fórmulas siguientes implementadas en Excel:

F=0,0000000000667384*((m*M)/(d3))

1) Para cada astro (fuerza y dirección):

®      ®

Fy = I F I.(cos(declinación)).sin(AR)

®      ®

Fx = I F I.(cos(declinación)).cos(AR) 

®      ®

Fz = I F I.sin(declinación)

  

2) Para la resultante de los diferentes astros (F1   F2   F3, etc) aquí Luna y Sol

   ®             ®           ®

å Fx         å Fy       å Fz

 III            III          III

 F1                    F2                 F3


   ®

I Ftotal I = √(F12  +  F22  +  F32)

3) La declinación y la Ascensión Recta de la resultante (posición de uno de los dos vértices de marea (latitud y Longitud):

                                          ®

declinación (latitud) = arc tan  (F3 / I √(F12  +  F22)  I)

AR (Longitud) = arc tan Fy / Fx

Se han estudiado con este método la sismicidad en diferentes áreas sismogénicas de la Tierra [7] comprobando la existencia del patrón mareal.

Así mismo se ha comprobado la existencia de la “fuerza característica sísmica” de marea en el momento de ocurrir los terremotos a nivel global desde el año 2019 [8] (gráfico 1) en una clara distribución gaussiana.

También se aprecia una mayor probabilidad de ocurrencia en valores más altos de marea (gráfico 2).

En este análisis de probabilidad condicionada se ve cómo los terremotos se disparan más frecuentemente en valores más frecuentes de marea, pero se disparan más probablemente en valores de “ventana” de fuerza altos (Frecuencia Absoluta frente a Probabilidad).

gráfico 1

gráfico 2

La leve pendiente de la línea de tendencia (gráfico 2, m = 0,052) debemos atribuirla a la muestra estadística relativamente pequeña, pero es el problema con que nos encontramos en la joven ciencia sismológica (la exactitud del catálogo sísmico es muy reciente). Al normalizar los datos por el valor de fuerza, se demuestra que existe una correlación lineal positiva notable entre la fuerza de marea lunisolar y la probabilidad de sismicidad global.

Esto se ve más claro en el siguiente grafico. En él hemos hecho zoom sobre los denominados valores críticos de marea (de 66 a 71) mucho más frecuentes.

En este contexto específico, una pendiente de (m = 1,5912) significa que por cada unidad que incrementa la fuerza del vector de marea dentro del rango central (de 66 a 71), el porcentaje de días con alta sismicidad aumenta 1,59 puntos porcentuales.

A diferencia del (gráfico 2) que abarca todo el espectro de 48 a 86 y la pendiente es casi plana con (m = 0,052), al hacer zoom exclusivamente en la zona de valores centrales o "fuerza crítica" (66 a 71), la respuesta de la sismicidad a las variaciones de marea se vuelve 30 veces más inclinada y sensible. Dentro de este rango específico (donde la muestra de datos es más sólida) el gráfico muestra una respuesta lineal mucho más contundente, y se aprecia cómo a mayor fuerza de la marea, mayor es la proporción de días con eventos sísmicos relevantes.

En términos prácticos, pasar del nivel de fuerza 66 al nivel 71 incrementa la probabilidad estadística de sismicidad notable (M >= 6 y/o HGSL) en aproximadamente 7,96 puntos porcentuales (pasando de un ~35% a un ~42% de días afectados) lo que supone extrapolar un porcentaje similar para todo el espectro de fuerza si tuviésemos un catálogo antiguo más exacto.

El motor tectónico

Hasta hace una década se ha explicado que la tectónica de placas funciona gracias a la generación de corteza en las dorsales oceánicas divergentes donde brota el magma, y a la la fuerza de gravedad (terrestre) que tira de la litosfera y la hunde en la astenosfera en los límites de subducción; la energía para el funcionamiento del sistema la aporta el interior de la Tierra, transmitiéndola a través de la astenosfera con los movimientos de convección del magma. Se produce así un efecto como de "cinta transportadora".

Pero este modelo clásico (donde las placas tectónicas son pasajeros pasivos arrastrados por la fricción del manto en movimiento) se considera hoy un modelo obsoleto: la geodinámica moderna considera que las placas se mueven primariamente a sí mismas mediante la gravedad y su propia densidad.

En la geofísica actual, la litosfera no descansa sobre una cinta transportadora; la litosfera es la capa límite superior del propio sistema convectivo del manto.

Esta es la enumeración de fuerzas establecida en la tectónica moderna:

1. Tirón de la placa (Slab Pull) El motor dominante (aprox. 80-90 % del total):

A medida que la litosfera oceánica se aleja de la dorsal, se enfría, se vuelve más densa y se espesa. Al entrar en una zona de subducción, la masa sumergida (al transformarse en eclogita, una roca extremadamente densa) se vuelve más pesada que el manto caliente circundante. La gravedad tira de ese "ancla" hacia abajo, arrastrando mecánicamente a toda la placa tras de sí.

2. Empuje de la dorsal (Ridge Push):

Las dorsales oceánicas son cordilleras volcánicas elevadas por calor. Por simple gravedad, la placa experimenta un deslizamiento "ladera abajo" desde el eje de la dorsal hacia las profundas cuencas abisales.

3. Arrastre basal (Basal Drag):

El flujo del manto debajo de las placas existe, pero rara vez funciona como el motor impulsor. De hecho, en placas rápidas (como la placa del Pacífico), la litosfera se mueve a mayor velocidad que la astenosfera subyacente. En estos casos, la fricción del manto no empuja a la placa, sino que actúa como una fuerza de resistencia que intenta frenarla.

4. La modulación rotacional/mareal (Westward Drift):

Las fuerzas térmicas internas (alimentadas por los aprox. 47 TW del flujo de calor terrestre) son las que aportan la energía para romper y mover las placas.

No obstante, hipótesis geodinámicas avanzadas proponen que la rotación terrestre y la fricción mareal lunisolar actúan como un mecanismo de modulación asimétrica, introduciendo una tendencia preferencial en la orientación de las placas hacia el Oeste a escala global [9].

Es decir, parece que el paradigma científico ha ido evolucionando desde un modelo impulsado “desde abajo” (bottom-up / viscosidad del manto arrastrando la corteza) pasando por un sistema impulsado “desde arriba” (top-down / subducción autocinética donde la placa densa se hunde por su propio peso) hasta finalmente llegar a atribuir a la marea un efecto motor determinante [9].

Mi aportación se circunscribe a este último punto 4.

Como sabrán, la gravedad exterior (Luna y Sol) no afecta con la misma fuerza a los polos que al ecuador, el efecto teórico de marea es más fuerte en el ecuador que en los polos (siguiente imagen).


El efecto de las mareas es de sobra conocido. Periódica y cotidianamente tanto la masa de agua del planeta, como también la parte sólida, la corteza terrestre, es elevada unos centímetros debido a la interacción gravitatoria de la Luna y el Sol con la Tierra.
Pero ¿cómo puede la fuerza de las mareas mover las placas horizontalmente? Sabemos que la marea mueve mares y continentes verticalmente, pero ¿cómo puede trasformarse en un desplazamiento horizontal del sistema de placas? ¿Cuál es el mecanismo?

Las mareas oceánicas interactúan de forma inversa con las sólidas. Cuando es pleamar sobre la placa oceánica esta se hunde por el peso, mientras que la placa adyacente sólida continental se eleva generando una disminución de fricción interplaca (si es una falla de subducción).

La acción de las mareas (interacción inversa de mareas sólidas y oceánicas [10]) en las zonas de subducción (Wadati-Benioff) de las grandes fallas, provoca variaciones de fricción interplaca (continuos frenazos y liberaciones sucesivas) siendo mayor el efecto de fricción interplaca en el área ecuatorial y menor en las zonas polares (hoy ya se admite que las mareas pueden disparar terremotos en áreas sismogénicas próximas a su límite de resistencia).

Este gradiente de latitud de acción de la marea genera gradientes de fricción provocando el giro de las placas tal como se muestra en la Imagen 3 (fuerzas inerciales).

Para explicar el efecto de forma sencilla y clara, primero vamos a imaginar la esfera terrestre como un mapa rectangular, proyección mercatoriana (Imagen siguiente).

Para simplificarlo aún más, vamos a imaginar también que solo cuatro placas tectónicas componen la corteza (A, B, C y D).

Cuatro placas de forma idealmente regular, con los bordes (a) y (b) a modo de meridianos. Uno convergente (a) en el que las placas A y C subducen bajo las placas B y D.

El otro borde, el divergente, lo situamos en los extremos laterales del mapa (b).

Imaginemos que las placas son como manteles plásticos sobre una mesa, en que unos, los manteles (A y C) resbalan bajo los otros dos manteles (B y D).

Suponemos también que la resistencia al desplazamiento (fricción) de unos manteles sobre los otros, es uniforme en toda la superficie de contacto entre ambos manteles, y que el peso en ambos manteles B y D está uniformemente distribuido por toda su extensión. Suponemos también que la “misteriosa fuerza” que empuja ambos manteles también es uniforme. Tendríamos entonces un desplazamiento perfectamente perpendicular a ambos bordes (a) y (b).

Si introducimos en el modelo idealizado anteriormente, variaciones de fricción entre manteles (gradiente de fricción) a diferentes latitudes (partes superiores e inferiores menor resistencia a la fricción que las latitudes medias, ecuatoriales) ejercidas por una fuerza normal al mapa (mareas) se provocará un cambio en el ángulo de desplazamiento de los manteles (fuerzas inerciales) en relación a los bordes (a) y (b) que tenderán a girar en torno al punto de aplicación de la fuerza tal como se muestra en la (Imagen anterior) generando un aumento de la velocidad de convergencia en las zonas de mayor latitud (polos). La fuerza normal al mapa viene a ser como si "el camarero" de la mesa en la que estamos todos invitados, hubiese colocado una larga barra de pan en la zona más clara de la imagen anterior, sobre el ecuador.

En la imagen siguiente, publicada por IRIS de las placas Nazca y Suramericana, tras un terremoto de Perú, sugiere también el efecto esbozado. Se aprecia el gradiente de velocidad de convergencia observado. La velocidad de convergencia entre placas aumenta cerca del polo y disminuye próxima al ecuador, consecuencia del gradiente de fricción interplaca. La fricción interplaca en subducción es mayor en latitudes ecuatoriales y menor en latitudes polares.

https://www.facebook.com/IRISEarthquake/photos/a.361020589973/10156181048624974/?type=3&permPage=1


Si hacemos zoom sobre la imagen de las cuatro placas centrándonos en “C” y “D” (placas Nazca y Suramericana, siguiente imagen)

 

La placa Nazca ( C ) impele un giro inercial a la placa Sudamericana siendo mayor la velocidad de convergencia en la zona polar (signo menos, menor fricción interplaca) y menor en la zona ecuatorial (signo más, mayor fricción interplaca).

Veamos el cálculo concreto que hace la eficiente y aduladora IA Gemini:

https://docs.google.com/document/d/1JxYmpvCKr3JO3fnvTwHBh52dANxvFw-Yf2hjyYMkR6M/edit?usp=sharing

Conclusión:

En este modelo dinámico, la convección térmica del manto aporta la flotabilidad básica del sistema, y el campo gravitatorio astronómico actúa por medio de las mareas como el volante de inercia que organiza, orienta y modula la cinemática y cinética de las placas a escala planetaria.

"Ocurre que en las placas continentales los efectos de marea no implican cambios en su masa, mientras que en las placas oceánicas (por ejemplo Nazca) sí implican cambios de masa como consecuencia de las pleamares y bajamares. Esta diferencia de masa de las placas oceánicas respecto a las placas continentales contiguas, es suficientemente grande como para hacer que el efecto de marea terrestre afecte con diferente fuerza a unas placas y a otras, condicionando su interrelación dinámica.

Dicho de una forma caricaturesca pero no irreal: “Mientras la placa continental es elevada por efecto del paso del astro mareal, la placa oceánica es sumergida en la astenosfera por el aumento de peso de agua sobre ella”." (Lurrikara 29 noviembre 2014)

El efecto de interacción dinámica entre placas de masa variable, junto con el gradiente de marea ecuador/polos, es el generador de la cinética asimétrica entre muchas placas en subducción, en consecuencia el motor de la tectónica de placas.

 Referencias y enlaces:

[1]

http://www.nat-hazards-earth-syst-sci.net/12/587/2012/nhess-12-587-2012.pdf

http://science.sciencemag.org/content/319/5860/186?sid=8cbd5961-6e73-4ffe-8cad-2c7bcfad81ba

http://science.sciencemag.org/content/306/5699/1164.full

http://www.ism.ac.jp/~ogata/Statsei4/abstr/Cochran.pdf

http://basin.earth.ncu.edu.tw/download/courses/seminar_MSc/2009/1119-1_Earth%20tides%20as%20a%20triggering%20mechanism%20for%20earthquakes%20.pdf

http://www.ipgp.fr/~lalmetiv/metivier_etal_epsl2009.pdf

http://www.academia.edu/29553911/Evidence_of_earthquake_triggering_by_the_solid_earth_tides 

https://www.nature.com/articles/ngeo2796

[2]

https://drive.google.com/file/d/14wDvJswonm1nc4KzzFD6rBUdOd7Vrlb1/view?usp=sharing (Excel file) Comparison of seismic trend on Earth with the Solar gravitational trend. (13/07/2013 E.A.Z. "Lurrikara")

http://lurrikara.blogspot.com/2014/07/identificacion-de-precursores-sismicos.html (23/07/2014 E.A.Z. "Lurrikara")

http://lurrikara.blogspot.com/2013/07/y-que-nos-cuenta-lorenzo.html

(13/06/2013 E.A.Z. "Lurrikara")

Metodología: https://lurrikara.blogspot.com/2014/07/identificacion-de-precursores-sismicos.html

La correlación es del 67,05 % desde el año 1976 hasta la actualidad, para todos los terremotos registrados de magnitud >= 4.0 (catálogo USGS):

https://docs.google.com/spreadsheets/d/1LIFTjc5xaBmvFKWuqTM3LUrGL5pOBGPQ/edit?usp=sharing&ouid=102242802214675910295&rtpof=true&sd=true

[3]

http://podcast.sjrdesign.net/shownotes_050.php

"So one thing we can look for is whether there are increased earthquakes when we're closest to the sun, and decreased ones when we're farther away. We're closest to the Sun in January and farthest in July. The data do not show ANY trend with month, so we can rule that out, despite the solar tides being about 10% stronger in January" (Stuart Robbins)

"Así que una cosa podemos buscar es si hay un aumento de los terremotos cuando estamos más cerca del sol, y la disminución de los mismos cuando estamos más lejos. Estamos más cerca del Sol en enero y más lejos en julio. Los datos no muestran ninguna tendencia por mes, por lo que podemos descartar eso, a pesar de las mareas solares que son aproximadamente 10% más fuerte en enero" 

[4]

http://lurrikara.blogspot.com.es/2014/11/la-interaccion-entre-la-marea-oceanica.html  (29/11/2014 E.A.Z. "Lurrikara")

[5]

https://www.dgcs.unam.mx/boletin/bdboletin/2016_251.html

http://ultimosismo.igp.gob.pe/files/leermas.pdf

http://lurrikara.blogspot.com/2019/01/el-doctor-huevas-y-el-profesor-bacterio.html

[6]

https://lurrikara.blogspot.com/2013/05/determina-la-luna-los-terremotos.html

https://drive.google.com/file/d/1vLrQ1UOSll9QBkZen4pJxhQ1SCuJiEfi/view

[7]

http://lurrikara.blogspot.com/p/las-horas-mas-probables-de-que-ocurran.html

[8]

http://lurrikara.blogspot.com/2023/11/el-valor-del-campo-de-marea-en-que.html

[9]

"Die Entstehung der Kontinente und Ozeane" Alfred Wegener (1919)

https://de.wikisource.org/wiki/Die_Entstehung_der_Kontinente_und_Ozeane

https://www.lurrikara.com/2014/06/fuerza-de-gravedad-y-dinamica-de-placas.html

https://www.lurrikara.com/2012/11/novedades-en-la-dinamica-de-las-placas.html

"Westward displacement of the lithosphere" Bostrom, R.C. (1971)

"Westward Tidal Lag as the Driving Force of Plate Tectonics" Moore, George W. (1973)

"Can Earth's rotation and tidal despinning drive plate tectonics?" Federica Riguzzi, Giuliano Panza, Peter Varga, Carlo Doglioni (2009)

https://www.researchgate.net/publication/222421507_Can_Earth's_rotation_and_tidal_despinning_drive_plate_tectonics

[10]

https://www.lurrikara.com/2013/12/el-gradiente-gravitatorio-efectos-en-la.html

https://www.lurrikara.com/2014/11/la-interaccion-entre-la-marea-oceanica.html


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Como las variaciones de marea son predecibles, por ser efectos derivados de la interacción gravitatoria entre la Luna, el Sol y la Tierra, y como se dispone de un modelo estadístico que relaciona las mareas con la sismicidad , estamos pronosticando terremotos con menos error que el azar. Mareas sólidas terrestres (en rojo las áreas elevadas en azul la zona deprimida) El algoritmo de pronóstico sísmico global NOIZ consta de dos componentes principales. Uno a largo plazo , basado en la fuerza de marea, y otro a corto plazo basado en el nivel de sismicidad del momento actual. El valor sísmico de la fuerza de marea (fuerza crítica de marea) "The trend is your friend" El primero, el de largo plazo se puede calcular con la antelación que queramos (meses o años) porque las fuerzas de marea, como se ha dicho, son consecuencia de las posiciones orbitales del Sol y de la Luna. Además uno de sus efectos, la longitud del día, length of day, L O D consecuencia de las variaciones de ...

A ver si este año tienen ustedes bolas...

NOIZ, 11 enero 2026 Coordenadas de los vértices y fuerza del vector de marea lunisolar a las 12:00 UTC de hoy: latitud (1) =  -24,672    Longitud (1) = 302,952 latitud (2) =   24,672    Longitud (2) =  122,952 Fuerza =  551777582812,437 N Pronóstico de peligro sísmico global actualizado diariamente. Como las variaciones de marea son predecibles, por ser efectos derivados de la interacción gravitatoria entre la Luna, el Sol y la Tierra, y como se dispone de un modelo estadístico que relaciona las mareas con la sismicidad, se están pronosticando terremotos con menos error que el azar . Distribución sísmica desde 2019 hasta 2026 relativa a la fuerza lunisolar de marea La ocurrencia de terremotos muestra una distribución normal o gaussiana si la comparamos con la fuerza del vector resultante de marea lunar y solar. El historial sísmico global refleja un mayor peligro sísmico en los días en que la fuerza de marea tiene unos valores próximos a 695...